Tuesday, August 07, 2007

Episodio.

Mis días no tienen soles ni lunas; amaneceres ni atardeceres. Es que la simetría carece de fundamentos cuando hablo con el cielo y el infinito, con sentido, y no pienso o razono, yo siento; con esa facultad estrechamente ligada a mis sentidos que determinan mis emociones, breves, como la existencia de la mariposa en comparación a mi destino incierto; yo no pienso o razono, yo siento. Y es que cada momento de este gran sueño me revela rostros sin formas en la garganta fría de cemento, y más desnudo camino, bajo la gravedad de la verdad y mentira de la física y la rutina de este insulso lienzo, mi desierto, y delimita con esa cadena invisible mis pasos, cortos al fin, como el cuento y no como la novela: mi vida no es patética como ésta; y me atrofio y destruyo, y también me reconstruyo constantemente y sin remordimientos de la certeza de mi fantasía a la que soy un esclavo eterno, mientras dejo de ser humano, persona, para ser animal envuelto en sangre, sudor y lágrimas como veneno shakespierano. Este autor es producto de su pluma y paradoja al mismo tiempo, amorfo sedimento de esta tierra intangible como mis deseos y sueños hondos del calibre de estas letras que encierran una sed colosal e interminable de explosión. Este es mi sueño, y caprichoso me ama y atormenta, en un sólo día, toda mi vida: sin días ni noches, sin lunas ni soles.