Saturday, November 11, 2006

EL ROMANTICISMO SE ENCUENTRA PERDIDO, PERO NO OLVIDADO


Cuántas veces yacemos vacíos por nuestra rutina y recurrimos a los sentimientos sin mayor respuesta que el silencio tortuoso. Es un hecho que reclama mayor autoridad en nuestras pausas cotidianas y ordinarias de la vida determinadas como días, el Romance.

Nos vemos a nosotros mismos pero no nos observamos, no nos encontramos; tenemos un caparazón de prejuicios y pseudo-ideas promulgadas por el pensamiento colectivo tergiversado por la moda y la inseguridad: colosales e íntimos vicios de la humanidad. Soy activo colaborador, en menor grado, de éstos últimos y no lo voy a negar; pero en fin soy creyente de que es una realidad concreta, pero que no se amalgama a mi alma por una simple razón; el Romance.

Es algo más que una simple palabra; en algunos despierta curiosidad y aventura, en otros la lujuria, el amor, el significado cursi o una empalagada utopía. En fin, me destina hacia una idea de vida, una forma de pensar recurrente a la imaginación. Es como si sobre un óleo viejo y seco pintara un cuadro nuevo con alternados tonos de colores. Y es que mi felicidad radica también de la utopía, como de la imaginación; de mis charlas a solas conmigo mismo o un café o un cigarrillo. El tiempo me corroe, me enseña, me experimenta, también me mata. El romance justamente hace que sea un guerrero bien puesto para hacerle frente al tiempo y a sus secuaces: los días, para que la sal sea mas salada y el azúcar mas dulce. Me convierte en un héroe ferviente y hambriento de emoción, me hace ser mas cómico, mas atolondrado; me hace ser mas romántico, mas yo. El día que pierda el romance, será porque me habré olvidado de mi mismo.

1 Comments:

Anonymous Anonymous said...

"El día que pierda el romance, será porque me habré olvidado de mi mismo"... eso es vivir en la herida, encarnado de pasión... y si bien no podemos mantenernos ajenos a los prejuicios y resoluciones rigurosas correctamente detalladas en leyes y mandatos, sí podemos elegirnos cada día, desde nuestros abismos hondos, nuestros romances, a veces duros y àsperos como un "pàjaro estaqueado en màrmol" o, esos que vuelan como mensajes volaces, ràpidos, junto con el viento y sus notas.
te cuento, cuando entre a estudiar filosofia, un compañero conto que su papa no queria que el estudiara esa carrera, queria que fuera contador o medico (bla,bla,bla, ). lo que ese padre no se dio cuenta, es que ni siquiera era el el que decidia, sino, una sociedad que se fundamenta sobre el prestigio (historicamente construido y dogmaticamente, es la sociedad que le dicta lo que tiene que decirle a su hijo lo que el, tambien, tiene que ser... es triste
no nos olvidemos, es necesario seguir mirando lunas en los charcos en `dias de lluvia

4:20 PM  

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